Artículo sobre ECONOMÍA y la CONSTRUCCIÓN en épocas de #COVID por el Lic. José Luis Stella

La industria de la construcción debe aprovechar el exceso de pesos.

A mediados de 2018,  después de una de las tantas crisis financieras  y cambiarias que sufrió  el país comenzó un proceso decadente para la construcción agudizado por la recesión persistente y por sospecha de corrupción en la obra pública, lentamente el temporal pasó, comenzó a recuperarse la actividad y llegó el covid 19 para darle un golpe de gracia, algo así como un “cross a la mandíbula al boxeador que tambalea”. Todavía no nos recuperamos.  La pandemia y la cuarentena golpearon por varios lados: la actividad no fue reconocida como esencial y recién comenzó a operar en septiembre, por tanto sufrió un parate de seis meses y medio, obligó al cierre de fábricas proveedoras de productos; los problemas de empleo, la baja de salarios generó dificultades en la cadena de pagos y los pagos de cuotas, la incertidumbre que desató la pandemia propició que se deje para mañana lo que se puede hacer hoy, la falta de operaciones de ventas generaron distorsiones y a esto se agrega que aquellos que se defienden de la inflación se “stockean” complican el abastecimiento de productos.

Todo lo anterior generó un problema de oferta y un cambio de hábitos en la actividad. La venta de materiales en la cuarentena fue para reformas de viviendas, reparaciones y ampliaciones, la mayoría ejecutadas por cuentapropismo y con contratación de albañiles, pintores, plomeros, arquitectos, en principio de manera informal y en forma aislada (no como empresas).  Ya en noviembre y diciembre el ISAC (indicador sintético de actividad de la construcción)  y el índice Construya que miden despachos de insumos de obra uno general y otro para obras residenciales mostraron datos alentadores y muestran una recuperación incipiente.  Fechas en que se nota también un boom de construcción de piletas, las personas que pueden hacerla quieren tener la pileta en su casa y moverse lo menos posible.

Transcribo del último informe del Indec de Construcción del 04/02/2021  “Si se analizan las variaciones del acumulado durante 2020 en su conjunto con relación a igual período del año anterior, se observan bajas de 55,1% en hormigón elaborado; 54,7% en asfalto; 41,8% en mosaicos graníticos y calcáreos; 38,0% en el resto de los insumos; 33,2% en yeso; 19,6% en hierro redondo y aceros para la construcción; 11,5% en cemento portland; 11,1% en artículos sanitarios de cerámica; 3,2% en pisos y revestimientos cerámicos; y 2,3% en pinturas para construcción. Por otro lado, se presentan subas del 3,5% en ladrillos huecos; 2,3% en placas de yeso; y 1,5% en cales.”  En cuanto a puestos de trabajo de asalariados registrados en el sector privado en la actividad de la construcción: “En el acumulado enero-noviembre de 2020, este indicador presentó una baja de 23,0% con respecto al mismo período del año anterior.” Por último observando  “La superficie a construir, autorizada por los permisos de edificación otorgados para la ejecución de obras privadas en una nómina representativa de 60 municipios, registró en el acumulado en (enero a noviembre) los once meses de 2020, en su conjunto, registró una caída de 39,9% con respecto al mismo período del año anterior.

Sostener una obra iniciada no ha sido fácil, en la Argentina alrededor del 96%  de las empresas de construcción son Pymes que como tal tienen sus propios problemas de personal, de financiamiento, de impuestos y en estos tiempos tuvieron  dificultades de cobro de las obras ejecutadas. Seguramente en algún material hubo que pagar un sobreprecio para no atrasarse o utilizar material alternativo no previsto para avanzar.  A pesar de todo lo mencionado, estamos en el inicio del año 2021 en la fase del ciclo que como señale apunta a la recuperación y es bueno apuntalarla.

La situación macroeconómica que en Argentina vive siempre tensionada, no ayuda, aunque se pueda aprovechar alguna “ventaja comparativa”.  El primer miércoles de febrero luego de una reunión del equipo económico rescato las palabras de Cecilia Todesca: “No tenemos tantas herramientas y tenemos que usar todo lo que tengamos” lo que puede traducirse  en tenemos pocos dinero para la obra pública que es clave en un año electoral para la recuperación económica, para apalancar los planes procrear que han perdido la fuerza inicial.  Del gobierno no debemos esperar mucho, es más, todavía no conocemos su plan económico, salvo lo expresado en el presupuesto 2021, lo que genera incertidumbre y paraliza las inversiones. La ley de alquileres sancionada que obliga a contratos más largos y con valores sujeto a un reajuste que desconocemos, tampoco ayuda. Hoy la adquisición de viviendas está concentrada principalmente en la clase social de mayor poder adquisitivo que es poca y por ende limita su expansión y para la toma de decisiones se maneja con las mismas herramientas de una inversión financiera.

La idea de la ventaja comparativa fue expuesta por el economista David Ricardo en el siglo XIX  principalmente para el comercio exterior donde el fomentaba la división del trabajo y la especialización. En palabras sencillas se puede adaptar a nuestros fines y aplicar en los malos momentos, cuando todo va mal y cuando las opciones son negativas, la opción menos negativa según su autor se puede transformar y convertir en una ventaja, luego en esa opción hay que concentrarse.

Entiendo que la “ventaja comparativa” que tiene una empresa constructora en este momento donde hay dificultades para calcular costos, por el abastecimiento de materiales y por la inflación que ya señalé, que se compite con proyectos inmobiliarios de países vecinos como Uruguay y Paraguay,  que se suman a otros destinos tradicionales de nuestros ahorros como Miami, que es difícil lograr un correcto fluir de fondos por el tiempo en que un departamento permanece a la venta sin encontrar dueño, es enfocarse a lograr la confianza de los inversores y ante el cepo, donde las personas no pueden comprar dólares libremente debe incentivarse la IDEA de invertir en ladrillos como una opción para que los que tienen pesos y no saben donde canalizarlos.

La emisión monetaria durante el 2020 duplicó la base monetaria y creó una bola de nieve de pesos que puede ayudar a que se capten desde la industria.

Invertir fondos en ladrillos es la clave que se debe incentivar ahora. El lanzamiento de un emprendimiento en pozo con valores actualizados, hoy puede reactivar firmemente la actividad constructiva. Participar del negocio inmobiliario siendo comprador o inversor supone tomar una decisión que para quien la toma puede depender su futuro económico.  La empresa constructora tiene que aprovechar que los costos de producción de la economía local, están en pesos, es barato medida en dólares, en relación a los países  vecinos.  Hay que aprovechar este momento del  ciclo económico porque además no se sabe cuánto durará.  El argumento de venta es que se puede vender y pagar en pesos, y que es una forma indirecta de comprar dólares ya que el dólar y el “ladrillo” evolucionan en sus precios en el mismo sentido.

José Luis Stella, Licenciado en economía.

07-02-2021

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